Lápidas Personalizadas: el arte del relieve hecho a mano
En nuestro taller, cada encargo es un desafío que va más allá de la técnica; es un compromiso con la memoria. Estas obras son el ejemplo perfecto de cómo transformamos el Mármol de Ulldecona y el Blanco Macael en homenajes eternos.
La Virgen: Un diseño exclusivo nacido del sentimiento Este encargo fue una petición muy especial de una hija para su madre. Buscaba algo sencillo pero elegante, con la figura de la Virgen como protagonista. Raúl se puso manos a la obra diseñando bocetos exclusivos hasta dar con la imagen perfecta.
La obra se realizó sobre una lápida de 6 cm de espesor, rebajando toda la piedra para que el relieve de la Virgen emergiera con fuerza. La sutileza se aprecia incluso en la jardinera, diseñada con un movimiento fluido que continúa el final de la lápida. Tras muchas horas de detalles finales y un minucioso lijado a mano, logramos esa terminación tan fina que emocionó a la clienta desde el primer momento.
El Pegaso: Símbolo de libertad y 4 meses de entrega Por otro lado, el Pegaso representó otro gran reto artístico. Fue un encargo para una persona muy especial, amante de la libertad. Nos llevó aproximadamente cuatro meses de trabajo constante. Aunque utilizamos fresolines diamantados para el desbaste, el alma de la obra reside en el cincelado manual de las alas y crines, terminando con un acabado manual que le da vida a la piedra.
Escultura frente al grabado industrial: La diferencia se siente Mucha gente nos pregunta por la diferencia entre el grabado a láser o el chorro de arena y la escultura real. La respuesta es la sensación. Un grabado industrial es plano; nuestra escultura tiene volumen, texturas y alturas que juegan con la luz. Al pasar la mano por estos relieves, se percibe el disfrute del artesano y el respeto por la persona fallecida.
Aunque el mármol es más delicado que el granito, su nobleza es inigualable y el relieve permanecerá intacto de por vida.